Al día siguiente, en el recreo, vuelve a ver el mismo chico que de repente le lanza su frisbee:

"¡Eh, atrápalo!"

Leah rie y corre para atraparlo.

- Por cierto, ¿cómo te llamas?

- Leah, ¿y tú?

- Anthony.

Continúan la partida juntos.