| Hery |
Desde ese día, Hery sabe que su jefa está contenta con su trabajo y que puede acudir también a leer los libros. Ahora, trata de lavar todas las tazas y de ir a buscar azúcar antes de que empiece la Biblioteca de Calle. Incluso cuando hay pocos clientes, puede quedarse a jugar con los otros niños.
Y su sonrisa es resplandeciente.






