« Para que le mundo ande bien, habría que darles la palabra a los niños. »
Jean-Philippe, 11 años, Suiza
Este mensaje de Jean-Philippe nos interpela a todos, niños, jóvenes y adultos. Es cierto, algunos niños hablan facilmente, Pero otros son excluídos, viven situaciones difíciles y a menudo les cuesta más expresarse. Así que si queremos escuchar la voz de todos los niños, tenemos que encontrar cómo alentar a aquellos que no suelen opinar.
Ustedes los niños, plantean preguntas, dicen las cosas concretas que hacen. Cuentan sus sueños. También nos dicen que no pueden vivir bien mientrás otros viven mal.
Jeny es una niña de Madagascar y trabaja para ayudar a su familia. Separa deshechos en el basural y los vende. Nos escibe lo siguiente :
« No son mis padres quiénes me obligan, pero aquí todos los niños trabajamos. Así todos tenemos algo de dinero en mano. Así cuando nuestros padres no logran ganar nada, tenemos algo para comprar arroz. Hace falta coraje para vivir aquí. Hay que quemar la basura, siempre estamos en el humo. Nos arden los ojos y nos duelen los pulmones. Cuando llueve nos cobijamos debajo de bolsas de plásticos que recuperamos pero la basura mojada desprende olores. Cuando se vive aquí es imposible tener buena salud. A pesar de todo lo que aguantamos, nadie ve nuestro coraje, todo el mundo nos rechaza, nadie quiere acercarse a nosotros. Mas tarde sueño con ser médico. »
Jeny es valiente. Es dificil trabajar, pero lo hace para apoyar a su familia. Un grupo de niños de su barrio dice: « Si nuestros padres pudiesen tener recursos suficientes gracias a su trabajo, nosotros no necesitaríamos trabajar. Son nuestros padres los que hay que ayudar. »
¿Cómo unirnos y actuar juntos para que Jeny y otros que viven lo mismo puedan tener una vida mejor y realizar sus sueños?
En todas partes hay niños que llevan una vida demasiado dura. Pero, ustedes, los niños, crean formas para hacerla más fácil. Dominika nos escribe desde Polonia: « Tengo una amiga que se mueve con una silla de ruedas, pero ésto no nos impide jugar juntas.»
Estas palabras y éstos gestos nos incitan, adultos y niños, a unirnos para que se respeten los derechos de cada niño.
Tapori internacional